Saltar al contenido →

Meditación 8. El Viaje de Retorno

Meditación basada en Un Curso de Milagros

A partir de este momento, ya en un lugar cómodo para mí, escojo una posición agradable para dar comienzo a esta meditación. Nada del exterior me preocupa, molesta ni distrae.

Cierro mis ojos y pongo la atención en mi respiración, es lenta… suave y muy agradable. Observo cómo es cada vez más lenta y tranquila y en cada espiración me permito entrar en un estado más y más profundo de relajación…

Disfruto de todas las agradables sensaciones que estoy sintiendo… mi respiración se realiza de forma automática y natural…

En este estado, me permito conscientemente descansar e inconscientemente integrar esta meditación a partir de ahora…

Con esta sensación tan placentera pongo toda mi atención y disfruto sabiendo que cuando salga de esta meditación me resultará muy sencillo experimentar y vivir la lección de hoy…

Soy la voluntad de Dios, y su voluntad no tiene límites… así fui creado, soy parte de Aquel que es todo poder y gloria… soy tan ilimitado como Él…tomo conciencia y reconozco este poder y gloria en mí… en este instante, en este ahora, en este preciso lugar… tomo conciencia que despierto también el de mis hermanos y mediante ellos… el mío se expande…el despertar se propaga fácilmente y con gran júbilo por todo el Reino… es la respuesta a la llamada de Dios.

Pido y se me dará… pido luz… aprendo que soy luz, no hay límites en mis enseñanzas…pues soy ilimitado…

Sé que cuando mi camino es entregado a Aquel que me creó… hacer su Voluntad es una experiencia plena, llena de gozo y paz…sé que cuando eesto se alcanza… ninguna otra experiencia es posible.

Estoy dispuesto…

Estoy preparado…

Dejo que el Espíritu Santo me enseñe como hacer… pues lo aprendo de Dios mismo.

Tomo una respiración profunda sintiendo toda esta información en mí, integrando este momento de absoluta certeza en el que puedo experimentar la verdad… en este lugar donde puedo realizar cualquier cosa que Dios me pida…todo lo puedo lograr al mantener a mi espíritu libre de toda duda y temor.

Todo encuentro es Santo… todo encuentro es una oportunidad para encontrarme o alejarme de mi mismo…. así como te trate, así me trataré, así como te considere, así me consideraré…

Cuando dos hijos de Dios se encuentran… es una nueva oportunidad para que se salven…

En cada encuentro Santo ofreceré la salvación y al mismo tiempo recibiré la mía… el que me acompaña siempre esta conmigo…

Dejo de buscar donde no estoy, dejo de buscar el poder y la gloria donde nunca la encontraré…

La encontraré en tu mirada, en tus palabras, en tus gestos, en tu amor… el poder y la gloria están en cada encuentro… están en ti…están en mí…porque son nuestros… porque nunca los perdimos…y en ese encuentro tuyo y mío… en ese encuentro Santo recobraremos juntos nuestro recuerdo.

Puedo sentir una gran paz interior… puedo sentir el milagro en el mundo…

A partir de este momento comenzamos el regreso, llenos de voluntad… pues la plenitud es para todos…y según vamos avanzando nos vamos reuniendo con nuestros hermanos… y en cada aumento nuestra fuerza se la ofrecemos a todos, para que puedan salir de su debilidad y añadir su fuerza a la nuestra… es fácil recordar el Reino de los cielos… Dios nos espera con los brazos abiertos.

Tengo toda la voluntad de Dios en mí… Dios se la dio a su tesoro… para quien esa voluntad es su propio tesoro… allí donde este mi propio tesoro estará mi corazón… tal como el Suyo esta allí donde se encuentra su tesoro…. Soy bendito y libero a todos que son tan benditos como yo.

Ahora sé que la única manera de liberarme de las ilusiones es dejando de creer en ellas… el ataque no existe, lo único que existe es comunicación, poder y plenitud ilimitados… cuando siento este poder lo extiendo… No dejo que mis pensamientos se detengan en este mundo… y mi mente se volverá receptiva a la creación de Dios.

Con esta sensación tan llena de amor, dejo que mi conciencia acoja fácilmente entre sus brazos toda esta información… no pongo resistencias y me siento cada vez más y más en paz…

Hago uso de mi plenitud… dejo de darle valor a la enferme- dad y la muerte… dejo de reforzar el sueño, de temer a despertar, “Descanso en paz” en mi despertar… mi amado Espíritu…gracias por ayudarme a utilizar mis sueños de muerte y enfermedad… para despertar.

Decido entregarme al amor, donde los sueños no existen… el miedo se disipa sin dejar rastro alguno… estoy capacitado para ello, no se me pediría nada que no pudiera lograr.

Tomo una respiración profunda y dejo a mi Ser libre de ilusiones y de engaños…nada externo a mí puede hacerme daño… porque no hay nada externo a mí….

Retorno a mi existencia verdadera… que es la de Dios, mi curación es parte de su Salud… pues es su plenitud… y su voluntad es que yo la conozca…

Ahora…poco a poco iré tomando conciencia de mi cuerpo, en este lugar, en este espacio tiempo… y cuando desee abriré los ojos con la idea de hacer mi lectura de hoy… sabiendo que mi ser reconocerá cada palabra…

Extraido del libro “Meditaciones basadas en Un Curso de Milagros” de Alicia García Ortuño
Puedes comprar el Libro “Meditaciones basadas en Un Curso de Milagros” de Alicia García Ortuño en:

Publicado en Meditaciones Un Curso de Milagros