Saltar al contenido →

Meditación 4. Las Ilusiones del Ego

Meditación basada en Un Curso de Milagros

A partir de este momento, ya en un lugar cómodo para mí, escojo una posición agradable para dar comienzo a esta meditación. Nada del exterior me preocupa, molesta ni distrae.

Cierro mis ojos y pongo la atención en mi respiración, es lenta… suave y muy agradable. Observo cómo es cada vez más lenta y tranquila y en cada espiración me permito entrar en un estado más y más profundo de relajación…

Disfruto de todas las agradables sensaciones que estoy sintiendo… mi respiración se realiza de forma automática y natural…

En este estado, me permito conscientemente descansar e inconscientemente integrar esta meditación a partir de ahora…

Con esta sensación tan placentera pongo toda mi atención y disfruto sabiendo que cuando salga de esta meditación me resultará muy sencillo experimentar y vivir la lección de hoy…

Estoy dispuesto ayudar a mi hermano en su camino, sin llegar a retrasar el mío… decido progresar juntos… sintiendo al Espíritu en los dos…

Puedo hablar desde el espíritu o desde el ego… sabiendo que cuando lo haga del primero hablaré reconociendo la voz de Dios en mí… y cuando lo haga desde el ego serán palabras desalentadoras por lo tanto llegaré al des-ánimo y la fatiga…

Decido dar por terminado mi último viaje inútil… decido resucitar y sentir mi verdadero ser libre de cruces y sacrificios… decido vivir mi ser eterno.

Puedo sentir con gran facilidad el verdadero mensaje de la crucifixión… dejo de creer en el pecado y el sufrimiento que el ego me hizo experimentar cuando tan solo sentía miedo en todas mis experiencias y relaciones…. el verdadero mensaje es sentir la certeza que es posible superar ese sueño.

Tomo una respiración profunda sintiendo toda esta información en mí, integrando este momento de absoluta certeza en el que puedo experimentar la verdad… en este lugar donde puedo realizar cualquier cosa que Dios me pida… todo lo puedo lograr al mantener a mi espíritu libre de toda duda y temor.

El Amor no tiene necesidad de que se le enseñe nada…el miedo sí… sé que todo cuanto tengo que hacer es dejarme ser lo que SOY aún sabiendo la reacción que tendrá mi miedo, mi ego…

El milagro reside en ello… en mi cambio de mentalidad… estoy dispuesto a aprender enseñando a otros a hacer lo mismo, esto no establece mi valía…pues mi valía la estableció Dios.

Puedo sentir una gran paz interior… puedo sentir el milagro en el mundo…

Me resulta fácil experimentar mi única realidad… la que siempre fui, sé que para estar en ella no tengo que hacer nada, tan sólo dejarme latir en ella…el cielo en la tierra siempre fue… esta aquí y ahora… Soy el Reino de los cielos.

Puedo renunciar fácilmente a todas aquellas ideas llenas de temor y rechazo… derrumbo el muro que yo mismo he construido y me ha impedido ver la luz… sé qué esperas mi regreso y a ti me entrego… escucha mi llamada… ante ti me declaro honesto con todas mis percepciones falsas… estoy preparado para disolverlas… estoy preparado para mi mentalidad recta… antes de llegar a ser mentalidad Uno.

Es sencillo invertir el sentido de mi vigilancia… cuanto tiempo protegiendo a mi ego, a mis proyecciones erradas… ahora… en este preciso instante decido vigilar a mi ego y dejarme ser con total entrega.

Con esta sensación tan llena de amor, dejo que mi conciencia acoja fá- cilmente entre sus brazos toda esta información… no pongo resistencias y me siento cada vez más y más en paz…

Ahora sé que los milagros son acontecimientos naturales, son expresiones de amor… que puedo vivir cuando dejo de dar valor a los argumentos del ego.

La vida se convierte en logros cada vez que siento la gratitud hacia mi hermano…ahora nada nos aleja ya no sentimos la distancia entre nosotros pues compartimos el Reino.

Decido en este preciso instante vivir mi verdadera realidad, vivir en mi hogar… mi verdadero templo… mi verdadero Ser.

Tomo una respiración profunda y dejo a mi Ser libre de ilusiones y de engaños…nada externo a mí puede hacerme daño… porque no hay nada externo a mí….

Estoy seguro… a salvo, nada puede hacerme daño…com- parto mi alegría con la certeza que soy guiado por aquel que sabe… en él descanso…y llevaré allí a donde vaya… el constante fluir del Amor.

Ahora… poco a poco iré tomando conciencia de mi cuerpo, en este lugar, en este espacio tiempo… y cuando desee abriré los ojos con la idea de hacer mi lectura de hoy… sabiendo que mi ser reconocerá cada palabra…

Extraido del libro “Meditaciones basadas en Un Curso de Milagros” de Alicia García Ortuño
CUENTA TU EXPERIENCIA CON ESTA MEDITACIÓN EN LOS COMENTARIOS
Puedes comprar el Libro “Meditaciones basadas en Un Curso de Milagros” de Alicia García Ortuño en:

Publicado en Espiritualidad