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Meditación 2. La Separación y la Expiación

Meditación basada en Un Curso de Milagros

A partir de este momento, ya en un lugar cómodo para mí, escojo una posición agradable para dar comienzo a esta meditación. Nada del exterior me preocupa, molesta ni distrae.

Cierro mis ojos y pongo la atención en mi respiración, es lenta… suave y muy agradable. Observo cómo es cada vez más lenta y tranquila y en cada espiración me permito entrar en un estado más y más profundo de relajación…

Disfruto de todas las agradables sensaciones que estoy sintiendo… mi respiración se realiza de forma automática y natural…

En este estado, me permito conscientemente descansar e inconscientemente integrar esta meditación a partir de ahora…

Con esta sensación tan placentera pongo toda mi atención y disfruto sabiendo que cuando salga de esta meditación me resultará muy sencillo experimentar y vivir la lección de hoy…

A partir de este momento hago uso de lo que SOY… una extensión amorosa de Dios, he sido plenamente creado… la semejanza que guardo con mi Creador me hace perfecto y Creativo.

Al aceptar la expiación en mí… puedo sentir que mis errores nunca ocurrieron, puedo sentir como se deshacen todas mis ilusiones… mis percepciones.

Dejo que entre la luz, ella me libera de este profundo sueño… El conocimiento me ilumina y me muestra claramente que soy libre.

Soy paz, soy salud…. me permito sentirlas ante la falta de amor de mis hermanos… los milagros corrigen todas las condiciones de esa falta de amor en el sueño del mundo.

Tomo una respiración profunda sintiendo toda esta información en mí, integrando este momento de absoluta certeza en el que puedo experimentar la verdad… en este lugar donde puedo realizar cualquier cosa que Dios me pida… todo lo puedo lograr al mantener a mi espíritu libre de toda duda y temor.

Doy las gracias por poder sentir en lo más profundo de mi corazón que ahí está mi tesoro, donde puedo manifestar la naturalidad de los milagros… pues tienen la capacidad de corregir, sanar y son universales… mi paz y mi dicha hacen que no me altere por los errores cometidos…

Decido aprender a mejorar mis percepciones y de ese modo convertirme en un mejor alumno… habrá más armonía entre la creación y yo… aunque todos mis hermanos ya son perfectos y la perfección no tiene grados.

Ahora entiendo con facilidad que cuando corrijo mis tropiezos avanzo hacia mi retorno.

A medida que adquiero más y más seguridad, asumo mi talento natural de proteger a otros, reconociéndome como Hijo y como hermano.

Puedo sentir una gran paz interior… puedo sentir el milagro en el mundo…

Mi visión es cada vez más clara, dejo de ver el error, mis ilusiones se desvanecen, pues mis ojos físicos no muestran la verdad… mi visión interior es cada vez más y más clara y se da cuenta que mi altar ha sido dañado, lastimado, deshonrado… miro a la verdad y me dispongo a repararlo y protegerlo… de esa forma me doy cuenta que el dolor es innecesario.

Mi perfecta confianza me lleva al perfecto bienestar… tengo todos los medios necesarios para ello que hacen que sea innecesario ningún esfuerzo por mi parte… por fin he dejado de utilizar los medios que nunca me llevaron a ninguna parte…. más que al sufrimiento.

Con esta sensación tan llena de amor, dejo que mi conciencia acoja fácilmente entre sus brazos toda esta información… no pongo resistencias y me siento cada vez más y más en paz…

La curación no es un milagro…

La expiación (la corrección de mis errores) ¡el ultimo milagro! es un remedio y cualquier clase de curación es su resultado… toda curación es esencialmente una liberación del miedo… decido entonces estar libre de todo miedo para completar mi curación.

Decido recordar que sólo la mente puede crear y que la corrección sólo tiene lugar en el nivel del pensamiento…

Me siento a salvo porque no me preocupo por mi estado de preparación porque tengo absoluta confianza en el Espíritu Santo… él me guiará para mantener mi mentalidad recta.

Hago uso de la caridad de esa forma puedo ver a otro como si ya hubiese llegado mucho más allá de lo que en realidad ha logrado, entiendo que cuando ofrezco este milagro estoy acortando su sufrimiento y el mío.

Tomo una respiración profunda y dejo a mi Ser libre de ilusiones y de engaños… nada externo a mí puede hacerme daño… porque no hay nada externo a mí….

Soy responsable de lo que pienso porque es solamente en este nivel donde puedo ejercer mi poder de decisión, mis acciones son el resultado de mis pensamientos…

Estoy dispuesto a cambiar de mentalidad, no de comportamiento, es mi responsabilidad deshacerme del miedo… antes de decidir algo, preguntaré a mi hermano mayor si está de acuerdo, si estoy seguro que lo está, no tendré miedo… el miedo ahora sé que surge cuando hay conflicto entre lo que deseo y lo que hago…

Puedo hacer la voluntad de Dios, reconozco que su voluntad es la mía y la paz está conmigo en esa decisión…

Hay algo que debo comprender plenamente… la mente es muy poderosa y creativa, creer que mis pensamientos no pueden ejercer ninguna influencia real quizás deje de tener miedo aunque no tendré respeto, porque todo aquello que pienso produce forma en otro lugar… obrar milagros requiere que me dé cuenta plenamente del poder de mis pensamientos… y poseer un genuino respeto por la verdadera ley de causa y efecto… de esa forma podré ver realizados los milagros.

El Juicio Final es la ultima curación… es el final de los juicios, el juicio perfecto… perfecto… cada cual contemplará sus propias creaciones y elegirá conservar sólo lo bueno…

Ahora… poco a poco iré tomando conciencia de mi cuerpo, en este lugar, en este espacio tiempo… y cuando desee abriré los ojos con la idea de hacer mi lectura de hoy… sabiendo que mi ser reconocerá cada palabra…

Extraido del libro “Meditaciones basadas en Un Curso de Milagros” de Alicia García Ortuño
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Publicado en Meditaciones Un Curso de Milagros

Un comentario

  1. He realizado esta meditación al amanecer, utilizando el móvil y unos auriculares, sentado en posición cómoda de meditación.

    Me ha dejado una tremenda sensación de paz y tranquilidad.

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