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El Deseo de Más

Extraido del libro “Un nuevo mundo, ahora” de Eckhart Tolle

El ego tiende a equiparar tener con ser. El ego se identifica con tener, pero su satisfacción al tener es relativamente poco profunda y dura poco. Ningún ego puede durar mucho sin la necesidad de más. Así pues, desear mantiene vivo al ego mucho más que tener.

La mayoría de los egos tienen deseos conflictivos: desean diferentes cosas en diferentes momentos, o pueden no saber siquiera lo que desean, excepto que no quieren lo que hay.

El deseo es estructural, así que ninguna satisfacción puede ser duradera mientras esa estructura mental siga en su sitio. El deseo intenso sin objetivo específico se da con frecuencia en el ego en desarrollo de los adolescentes, muchos de los cuales están en un estado permanente de negatividad e insatisfacción.

Las necesidades físicas de alimento, agua, vivienda, ropa y comodidades básicas se podrían satisfacer fácilmente para todos los humanos del planeta, si no fuera por el desequilibrio de recursos creado por la loca y rapaz necesidad de tener más, la codicia del ego.

Esta necesidad encuentra expresión colectiva en las estructuras económicas de este mundo, como las grandes empresas, su único objetivo ciego es el beneficio. Persiguen ese objetivo de manera absolutamente despiadada. La naturaleza, le gente, hasta sus propios empleados, no son más que cifras en una hoja de contabilidad, objetos sin vida que se pueden usar y después desechar.

Las formas de pensamiento “yo” y “mío”, “más que”, “quiero”, “necesito”, “tengo que tener” y “no es suficiente” no corresponden al contenido, sino a la estructura del ego. El contenido es intercambiable.

Ningún contenido podrá satisfacerte mientras la estructura del ego siga en su sitio.

Ver la televisión es la actividad de ocio (o, más bien, inactividad) favorita de millones de personas en todo el mundo. El estadounidense medio, cuando llega a los sesenta años de edad, ha pasado quince años mirando una pantalla de televisión.
A mucha gente, ver la tele le resulta “relajante”. Entonces, ¿Es que mirar la tele crea espacio interior? ¿Hace que estés presente? Por desgracia, no. Aunque tu mente puede estar largos periodos sin generar ningún pensamiento, se ha conectado a la versión televisiva de la mente colectiva, y está pensando sus pensamientos.

Esto induce un estado pasivo. Por eso se presta a la manipulación de la “opinión pública”, ya que los políticos y los grupos de interés, así como los anunciantes, lo saben. Quieren que sus pensamientos se conviertan en tus pensamientos, y por lo general lo consiguen.

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Publicado en Eckhart Tolle